viernes, 22 de mayo de 2009

ECONOMIA INFORMAL, ESTADO Y GERENCIA

ECONOMÍA INFORMAL: APROXIMACIÓN A UN MARCO TEÓRICO

CAPITULO I. ECONOMÍA INFORMAL: APROXIMACIÓN A UN MARCO TEÓRICO
1.1 Origen del concepto de Informalidad
No existen dudas, al revisar la literatura generada en torno a la temática, en relación a la identificación de los antecedentes y a la génesis formal de la noción de informalidad, o más específicamente, a la denominación de “Sector Informal Urbano”, atribuyéndose a un Informe de la OIT sobre Kenia, de 1971, la responsabilidad de su utilización concreta.
Hay sin embargo, quienes consideran que los antecedentes del concepto, o mejor dicho, del estudio de los fenómenos a los que alude, se remiten a la aparición de los conceptos de “marginalidad”, de “marginalidad económica” y “exclusión”, hacia la segunda mitad del siglo pasado. (Quijano, 1998; Cortés, 2000; Candia, 2003).
Durante los años 50, 60 y buena parte de los 70, diversas teorías y enfoques conceptuales empezaban a estudiar las características de la estructura económica de los países latinoamericanos, de su condición o relación con el sistema capitalista, y de las vías para superar la situación de atraso o subdesarrollo que definía a buena parte de los países de la región.
La tesis de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), así como los trabajos de sociólogos, economistas y científicos sociales en torno a la Teoría de la Dependencia y el Subdesarrollo, que sustentarían a la larga la política de sustitución de importaciones, o la tesis del desarrollo endógeno, aplicadas por varios gobiernos de la época, constituyeron las aproximaciones no sólo teóricas sino ideológicas que desde el materialismo histórico o el estructural-funcionalismo analizaron la realidad económica latinoamericana.

El proceso de industrialización acelerada, las migraciones rural-urbanas, el crecimiento demográfico, físico y económico de las principales ciudades latinoamericanas, y las limitaciones de dichas economías para absorber el incremento de la fuerza de trabajo, fueron sentando las bases paulatinamente, de los problemas de empleo, vivienda y conformación de zonas deprimidas en los márgenes urbanos, con distintas denominaciones (barrios, favelas, villas miseria). En estos ámbitos citadinos, una vez que se fueron agudizando los problemas económicos y sociales y el empobrecimiento de crecientes masas humanas, se conformaría el territorio concreto y real objeto de la discusión sobre la noción de “marginalidad”, primero, y posteriormente sobre la idea de “informalidad”.
Quijano (1998) describe acertadamente el panorama de la región latinoamericana de la época:
Aquello ocurre en todo el orden capitalista mundial, pero sobre todo en las áreas donde la heterogeneidad histórico-estructural es más acusada, por el nivel “subdesarrollado” del capital. En tal perspectiva, el continuo crecimiento de una población sin empleo e ingresos salariales estables, no proviene del pasaje de una sociedad tradicional a otra moderna. Es un fenómeno producido por las propias tendencias globales del capital, cuyos efectos sobre la población trabajadora se ejercen en todo el universo capitalista, pero que se agravan en las condiciones de una sociedad “dependiente” (...) donde el rasgo sobresaliente era, y todavía es, el desencuentro permanente entre sus normas y valores “formales” y sus prácticas sociales reales.
Se considera pertinente, en todo caso, analizar de manera general, el contexto histórico, económico, social y del desarrollo cognoscitivo de las ciencias sociales, en el cual surgen las categorías “marginalidad”, y “economía informal”